
Sobre la importancia de la interfaz de usuario podríamos hablar durante horas, pero a fin de cuentas, lo único cierto es esto: funciona como el enlace entre una persona y un producto digital, por lo que su diseño influye directamente en el éxito (o fracaso) que este pueda tener.
Este es un punto al que hay que prestar mucha atención porque, en realidad, los humanos suelen evitar e ignorar aquellas cosas que no entienden. Aplica en la vida y sí, también en la tecnología.
Cada interfaz de usuario es única y su diseño se adapta a las necesidades del proyecto, pero TODAS persiguen el objetivo de ayudar al usuario a encontrar lo que está buscando. Lo fluido que este proceso pueda llegar a ser es clave porque contribuye a la conversión y fidelización de visitantes ocasionales de una app o página web a personas recurrentes en ellas.
Al momento de diseñar una interfaz de usuario hay algunas características que se deben tomar en cuenta para obtener grandes resultados. Estas son algunas de ellas.
No hay necesidad de llenar una interfaz: cuantos menos elementos decorativos existan en ella, será más fácil identificar cuáles son los artículos funcionales. Esto no solo aplica en la creación de una app o página web, sino en todo tipo de diseño.
Cada vez que pienses en incluir alguna función o característica, hazte dos preguntas. La primera es ¿Añadirlo es algo realmente necesario? y la segunda ¿Le da algún valor agregado? Te será muy útil para asegurarte de que todo lo que plantees en la interfaz tenga un propósito específico.
Ser constante con el diseño de una interfaz puede parecer hasta obvio, pero en realidad no lo es. Al momento de plantear cómo estará integrada, es necesario que todos los elementos visuales de ella como los colores, la tipografía y la distribución funcionen en sintonía. De esta forma aseguras de que el usuario no piense que visita varias apps o páginas webs diferentes al mismo tiempo.
No dejes que los usuarios tengan que adivinar qué elemento es y cuál es su función. Si quieres crear una interfaz efectiva, puedes incluir el nombre de cada artículo, algo que facilita la navegación y asegura un uso más dinámico.
Probablemente lo sepas, pero nunca está de más recordarlo: un gran cantidad de usuarios navega por internet y apps móviles TODOS los días. De hecho, hay elementos y funcionalidades con los que se familiarizan porque se han convertido en un estándar, como ubicar el logotipo en la parte superior izquierda o el "menú hamburguesa", entre otros. Ponte en su lugar y aprovecha esta perspectiva para definir la distribución de los recursos en la interfaz o el comportamiento de ciertos detalles.
A menos de que se trate de una herramienta especializada, los productos digitales suelen ser para un público general. ¿Esto qué significa? Que distintos tipos de personas accederán a ella, algunas con más facilidades tecnológicas que otras.
Al momento de diseñar, es importante asegurar que la curva de uso de una app o sitio web no sea tan pronunciada, facilitando que las personas que la usen puedan hacerlo de forma más sencilla. Dos prácticas que contribuyen a esto son las de notificarle al usuario las tareas que se encuentra realizando en tiempo real y la posibilidad de restaurar elementos que hayan sido borrados.
Diseñar una interfaz de usuario efectiva exige ciertos requisitos que no pueden negociarse. Aunque también depende de la persona que esté llevando el proyecto a cabo, estas son algunas de nuestras recomendaciones para que los usuarios puedan aprovecharla al máximo y tú asegurar que hiciste un gran trabajo.